¿Cuándo hace falta una ecografía para un dolor que no pasa?
Si hace semanas que te duele un tendón, un músculo o una articulación y no mejora con reposo, o el dolor vuelve cada vez que retomas la actividad, una ecografía puede ayudar a entender qué pasa.
La ecografía nos permite ver en tiempo real el estado de tendones, músculos y ligamentos, comparar con el otro lado y decidir qué tratamiento tiene más sentido.
No siempre hace falta: muchas lesiones se valoran bien con la historia clínica y la exploración. Pero cuando el diagnóstico no está claro o el dolor es persistente, aporta información útil.
Si tienes un dolor intenso tras un golpe, una hinchazón importante o no puedes apoyar el peso, consulta primero a un médico o urgencias.
Cuándo tiene sentido hacerla
- El dolor lleva más de tres o cuatro semanas sin mejorar claramente.
- Vuelve cada vez que retomas el deporte o la actividad.
- Hay sospecha de lesión de un tendón, un músculo o un ligamento.
- Quieres asegurarte de que el tratamiento es el correcto antes de empezar.
Cuándo no hace falta
En muchos casos una buena historia clínica y la exploración son suficientes. La ecografía no sustituye a una radiografía o una resonancia cuando estas pruebas están indicadas; se decide según el caso.
Qué se ve en la ecografía
Tendones, músculos, ligamentos, nervios superficiales y líquido articular. Permite ver en tiempo real si hay engrosamiento, una rotura parcial o inflamación, y comparar con el otro lado. También guía la técnica cuando hacemos una punción o una EPI, para llegar exactamente al punto necesario.
Cuándo acudir antes al médico o a urgencias
- Dolor intenso tras un golpe o una caída.
- Deformidad o hinchazón importante.
- No puedes apoyar el pie o mover el brazo.
- Fiebre, adormecimiento que aumenta o pérdida de fuerza.
- Dolor en el pecho o falta de aire.